Réquiem para Alejandro Galaz
"SILENCIO"
Silencio Casablanca, que el poeta duerme,
bajo la luna que el mismo encendía,
con versos dulces y como pan de pobre,
y espinas justas como profecía.
Duerme el cantor de niños sin abrigo,
el que tejía esperanzas con su canto,
el que lloro por cada madre sola,
y convirtió la pena en poesías.
Su voz aun vive en plazas y escuelas,
en cada flor que brota del dolor,
en cada risa que desafía el hambre,
en cada lucha que abraza el amor.
No lo llores Casablanca, con sombras ni cadenas,
canta su nombre como quien bendice,
pues su palabra es llama que no muere,
y su memoria es la patria que te bendice.
Que el verso es pan, que el alma es militante,
que el corazón no debe ser cautivo,
que el hombre justo es siempre caminante,
y que el amor convierte a la musa en fantasía.
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