Soy poeta, me gusta escribir, me llamo Luis Alberto Morales, algunos de ustedes tal vez me conocen a través de mis escritos, hoy 21 de Junio estoy cumpliendo 88 años, gozo de buena salud y un estado de conservación más que aceptable. Usted se ve muy bien para su edad. Eso me dicen esperando que les devuelva el cumplido, será que la gente quiere lucir mas joven. o Verse en el retrato de Rubén Darío, de momento yo estoy encantado de vivir aquí en esta bella comunidad de Casablanca compartiendo la clausura de estas jornadas de reflexión con el colectivo que se conoce como la tercera edad, las personas mayores en fin lo que llamaremos en confianza, los viejos, con el tiempo hemos llegado a esa llama del verano de la vida? O sea ese tiempo de propina, en que a menudo el alma suele conversar con sí misma. Este es un buen momento para soltar el alma. Soy un hombre agradecido con DIOS y la vida y aceptó el hecho natural de envejecer y los inconvenientes que la naturaleza y el tiempo Demoledor me imponen, con el paso de los días con algunos cicatrices que brillan como medallas de batalla, a un conservo buena parte de mis ilusiones y convivo con mis achaques con la ayuda de Dios y los fármacos, en fin me gusta la vida. Me gusta estar vivo y sentirme útil, por eso me revelo contra un. ¿Mundo donde se identifican a los viejos con falta de capacidad de talento y de preparación, los viejos resultamos incómodos para una sociedad que potencia el gasto y busca beneficios fáciles y rápidos, en tanto que para ellos somos los viejos, en fin los tienen Marginados, porque consumen menos y porque tienen menos necesidades, los viejos se les abandona en la soledad, porque la sociedad dice que es algo inherente a la vejez y han de acostumbrarse a ella, pero una sociedad. Sin solidaridad entre las generaciones, es una sociedad empobrecida, prescindir de los viejos no solo es un acto criminal y imbécil, es como apagar las estrellas que guían a los navegantes y destruir la memoria, vivir más años no significa vivir mejor, pero tampoco vivir arrastras al envejecer es la única manera que hemos encontrado de vivir una larga vida, queremos hacerlo con dignidad, los viejos somos un colectivo que aún tiene mucho que dar, que no nos hagan invisibles, que escuchen, y respeten nuestras preferencias, que empaticen con nuestros problemas y con nuestras dificultades, que nos tengan en cuenta en sus decisiones, hacer otra cosa sería como tirar piedras al tejado, ajeno,
Autor Luis Alberto Morales.
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