He caminado senderos de tierra y viento,
con mi frente alta y mi corazón abierto.
Cada día fui semilla, cada noche fue un canto,
en mi paso he dejado las huellas de mi llanto.
Ochenta y siete inviernos, veranos y primaveras,
tejí mi historia con manos sinceras, mi tiempo
no fue carga, sino un rio desbordado, que me enseño
a mirar con ternura las huellas de mi pasado.
Mis manos cuidaron hijos y memorias,
transforme lo simple en versos y glorias,
el pan, la palabra, la amistad compartida.
fueron bendiciones que transformaron mi vida.
He sido migrante de sueños, sembrador de esperanzas,
mi voz se volvió raíz con cantos de añoranzas.
En la poesía halle mi refugio y mi luz,
he sido un faro que guía, un camino que conduce.
Hoy mi mirada esta en calma, mis gestos son abrazos,
cada arruga es un mapa, cada silencio es un lazo,
He aprendido que el dolor también florece,
y que la gratitud todo lo engrandece.
Próximo a los 88, mi vida es un altar,
un canto de gratitud que no deja de sonar.
Soy un rio que bendice, soy el fuego que alumbra,
y mi historia es una poesía que nunca se derrumba.
Autor. Luis Alberto Morales Guerra.
Seudónimo. Luis Alberto Del Alba.
Reservados todos los derechos de autor.
Republica Bolivariana de Venezuela
comoescribeunangel.blogspot.com
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