SE VENDE UNA VIDA
Dedicado a una amiga, una cubana(otra) que se va...
Se vende la casa de la niñez, la que aún guarda en sus paredes el olor del café colado y el rumor de un abanico girando en las tardes de calor. Se venden los trastes, los cuadros, los recuerdos. Se vende hasta la sombra del almendro que me vio crecer.
Pero lo que no se anuncia en ningún cartel, lo que no se negocia en dólares ni en euros, es el precio de partir. El que se paga en llantos de madres que quedan en la esquina, en hijos que extienden los bracitos desde un aeropuerto, en amores que se despiden sin saber si el adiós es para siempre.
Se vende una vida. Pero no toda, la que cabe en dos maletas. La otra, la verdadera, la que pesa, la que duele, la que late con el son de la tierra, esa queda aquí. Enterrada en los besos de mi abuela, en el espacio compartido con los vecinos, en la oscuridad de un sábado cualquiera.
Vendo mi casa para pagar al que me llevará por caminos de polvo y miedo. Vendo mi carro, mis joyas, mis años ahorrados. Compro un boleto sin retorno, una promesa de futuro que no sé si llega, una esperanza que me pesa más que todo lo que dejo.
Porque no me voy por gusto, no me voy por vanidad. Me voy porque el pan escasea y el amor no alcanza para llenar las neveras. Me voy porque ser madre es también saber que a veces el abrazo se sacrifica por el porvenir. Me voy con el alma desnuda y el corazón en una caja de cartón.
Y allá, en la otra orilla, cuando nadie me mire, sacaré este dolor como un pañuelo arrugado y lo tenderé al sol. Porque esto que vendo no es una casa, no son muebles ni terrenos.
Esto que vendo es el único mapa que conozco. Y el que compra mi vida, que sepa que no lleva llaves, lleva despedidas. No lleva escrituras, lleva un archipiélago entero cosido a las entrañas.
Se vende una vida. Pero el alma, esa no está en venta. Esa se la dejo a Cuba, en la esquina de mi madre, en el cuarto de mi hijo, en cada calle que aún me espera.
Porque aunque me vaya, no me voy del todo.
Donde quiera que pise, llevaré la isla en los zapatos.
Y cuando cierre los ojos, todavía oiré el mar.
#paramiamiga
#cubanaqueviaja
#SOYESTER
tomado de las redes
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