escribiendo mis versos en cada mañana
Su aroma danza en el aire puro,
como un fuego cálido y seguro.
En su fragancia, secretos guarda,
es fuerza viva que nunca tarda.
Cánticos brotan de su fragor,
un himno al tiempo del labrador.
Molido y tostado, su historia es vida,
compañero fiel en cada partida.
En la cocina, su magia inicia,
fuego y pasión al día propicia.
Su sabor profundo y envolvente,
es poesía en taza, eternamente.
Sus notas oscuras abrazan el alma,
como un refugio lleno de calma.
En cada taza, hay un mundo entero,
promesas de vida en su caldero.
El café murmura historias pasadas,
de tierras lejanas y madrugadas.
Con cada sorbo, el día despierta,
su magia al corazón siempre calma.









