Paso las horas mirando la aurora,
muero por dentro escuchando un rumor,
no hay calma en mis silencios,
vago en la penumbra diciéndome adiós.
Mi voz es un canto, deliro en silencio,
en la penumbra Soy un refugio
lleno de amor, y hablo con
mi ser interno, lo abrazo y le pido perdón.
Si yo me contara lo que he vivido,
no me alcanzaría el tiempo,
para escribir los caminos que he recorrido,
hoy me consuela mi alma cada vez respiro.
Salió aquel viejo poeta con un peregrino,
a recorrer caminos que no había conocido,
mil amores en el camino, cuantas cuitas
debo contarme antes de que me quede dormido.
Como quisiera que mis pecados se quedaran
en el olvido, eso hasta Dios le pido,
desojar pétalos de rosa en mi corto camino,
y que en una tibia tarde se escriba lo que he vivido.
Que en el umbral de mi iglesia se reciba al viejo
peregrino, que el poeta de mi ser recoja
lo que se quedo en el camino, que me abrace
el alma y me acaricien las flores que hay en el camino.
Autor. Luis Alberto Morales Guerra.
Seudónimo. Luis Alberto del alba.
Reservados todos los derechos de autor.
Republica Bolivariana de Venezuela.
Escrito en Valparaíso Chile.






