Cuando DIOS me formo, fuiste tu
quien sintió mis latidos,
aun sin forma en tu vientre
fui bien recibido.
Soportando tu dolor, me diste amor.
Desde que nací, me recibiste cual regalo
del cielo. Tu labor comenzó...
y aun no ha terminado.
Recuerdo aquellos días
en los cuales iba tomado de tu mano.
Corregiste mis errores y me
instruiste con amor.
Con el paso de los años no
disminuyo tu amor Fui, madre,
el principio de tu alegría;
herede la continuación de tu vida.
Tus instrucciones las ate a mi
corazón. Eres mi luz y mi guía,
aun en el cielo, te amo
madrecita querida.
Te respeto, te aprecio
y agradezco a Dios todos los
días porque fuiste en mi
vida el regalo mas preciado.
Que Dios bendiga el día en que
abrí mis ojos y pude conocer tus
caminos, pues de Él me
hablaste desde que era un niño,
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